Tal vez muchos recuerden viejas ediciones de la tradicional Expo Tucumán, en las que en un stand determinado se mostraban aspectos de la actividad azucarera, y se ofrecía al público la oportunidad de probar un vasito de jugo de caña directo de una molienda "in situ". En la presente edición de la muestra que organiza la Sociedad Rural de Tucumán vuelve a estar presente la actividad azucarera, pero esta vez bajo el auspicio de las principales entidades industriales y cañeras del país, y con el propósito de mostrar un sector dinámico, conformado por empresas sólidas que tienen por delante el desafío de ser nada menos que aportantes al sistema energético nacional, con biocombustibles y con la cogeneración de energía eléctrica a base de bagazo.

Por detrás del stand azucarero están nada menos que el Centro Azucarero Regional de Tucumán (CART), el Centro Azucarero Argentino (CAA), la Cámara de Alcoholes, la Unión Cañeros Independientes de Tucumán (UCIT), el Centro de Agricultores Cañeros de Tucumán (Cactu) y la Unión Cañeros Independientes de Jujuy y Salta (Ucijs). O sea, lo que queda de la mesa de seguimiento de las exportaciones de azúcar, la entidad que decide los volúmenes de azúcar que se destinan al mercado interno, y lo que los ingenios retienen para exportación y para el fraccionado barato que exige el Gobierno nacional. Curiosamente -o no tanto-, no integrarán el espacio azucarero las agrupaciones Cañeros Unidos del Este (CUE) ni Unión Cañeros del Sur (UCS).

Las dos instituciones cañeras más noveles de la provincia se cruzaron en las últimas semanas con el presidente del CART, Julio Colombres, cuando éste dijo que el sector azucarero de Tucumán se caracteriza por contener "cañeros ricos e industriales pobres", al referirse que siempre hay buena demanda de caña en esta provincia. A raíz de esta observación -que a priori pareciera que escondía más una chanza que alguna verdad revelada- surgieron acusaciones de ambas partes sobre corrupción y manejo indebido de los azúcares. Tan duros fueron los epítetos que se lanzaron, que resulta difícil imaginar una reconstitución del vínculo, tan necesario para encarar las metas por venir. Para colmo, quedan temas por discutirse, como la reformulación de los porcentajes de excedentes de azúcar para la presente temporada, para adecuarlos a la producción de azúcar que la Estación Experimental estimó para este año, luego de las heladas. La mesa había determinado que durante esta temporada habría que maniobrar con un 30% de excedentes, que se iban a destinar en un 24% a la producción de crudos para exportación y alcohol para combustibles, más otro 6% para el fraccionado barato. En general, hay coincidencia de que el 24% se debería reducir a entre el 15% y el 17%, de manera que no tendría que haber problemas para llegar a un acuerdo. Sobre la liquidación de los azúcares retenidos de más si hay discrepancias, y muchas.

Etapa final

Mientras los temas más ríspidos se dejan para más adelante, hay convencimiento más o menos generalizado de que a la zafra en marcha no le queda demasiado, simplemente por escasez de caña. La molienda comenzó temprano este año y los ingenios no desaprovecharon el tiempo, de manera que se cree que queda menos materia prima de la que se piensa. La Estación Experimental calculó que este año se obtendrá en Tucumán 1,37 millón de toneladas de azúcar, pero los industriales y los cañeros -y el mercado- están convencidos de que apenas se llegará al 1,3 millón de toneladas. En un escenario de restricción de la oferta y con un mercado altamente sensible en lo que a azúcar se refiere, 60.000 toneladas más o menos pueden ser un inconveniente. Todos saben que no debe faltar azúcar en el mercado interno para evitar que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, tenga argumentos para exigir la importación de azúcar de países vecinos, que esta vez sí convendría en materia de precios, porque en un contexto de escasez interna los precios del azúcar se irían a las nubes, por encima de los tonificados valores actuales.

Tal vez el clima distendido de la Expo y el hecho de que todos los azucareros están ganando buen dinero favorezca un diálogo constructivo, positivo, acorde al gran momento que vive la actividad, y a las fenomenales perspectivas que se presentan para esta añosa y siempre problemática actividad.